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jueves, 13 de marzo de 2014

Otras vidas, otros mundos.

Hoy estaba atascada y no sabía sobre qué escribir pero me he topado con la película El Médico y aquí estoy, intentando transmitiros lo que me ha parecido. Pero primero debo hablaros del libro que me leí hace mucho tiempo, unos veintiocho años atrás, y del que recuerdo ”la esencia”, ya sabéis de mi mala memoria…

Una de mis pasiones es leer. Me aporta muchísimo. Te abre la mente, te evades y vives otras vidas, en otros países, otras culturas…aprendes sin darte cuenta, disfrutando, de ahí que se diga que leer es cultura. Es como magia, dar con un buen libro y que no puedas dejar de leerlo. Hay veces que no paro hasta que me vence el sueño, he llegado a apagar la luz a las cinco de la mañana y seguir nada más despertarme, después de haber soñado con la historia. Si el libro me ha gustado y me ha tenido enganchada de principio a fin, cuando lo acabo siento una especie de vacío y sólo pienso en tener suerte y dar con uno tan bueno o mejor que el terminado. Para que os hagáis una idea, he estado sin televisión seis meses y no lo eché en falta, no me daba tiempo, eso sí me convertí casi en ermitaña devoradora de libros y llegué a enterarme de que había nuevo Papa por un chat. Al darme cuenta de que tampoco podía vivir de espaldas a la realidad me compré una TV en oferta y ahora soy capaz de combinar ambas cosas en su justa medida. A día de hoy leo, escribo, limpio, cocino y veo la TV, aunque no tiene por que ser en ese orden.

Lo malo de las historias que enganchan es que me mimetizo con lo que leo y acabo de pasar una racha malísima. Han caído en mis manos cinco libros seguidos sobre las guerras mundiales, una trilogía y otros dos. Mientras leía el asedio a Leningrado, dejé de comer; leyendo los horrores que el comunismo hacía con la población rusa, lloraba desconsolada; con las matanzas en el frente de ambas guerras, me moría de angustia; al ver la maldad humana en su máxima potencia, me desesperaba; la llegada en masa a Palestina, de los judíos que huían del holocausto, y las espantosas consecuencias para el pueblo palestino, me revolvían…lo único que me ayudaba con tanta desazón eran las historias de amor que sobrevivían a tanto espanto, entonces el romanticismo me engullía y quería vivir un amor así, en toda su plenitud…

Total, que si alguien quiere hacer régimen, sólo tiene que ponerse a leer sobre carestía, escasez y penurias, es súper efectivo.

Bueno, a lo que iba, que me pierdo…


El libro de El Médico, me cautivó y me enganché desde la primera página. Me pareció fantástico, era la primera vez que leía sobre medicina, Oriente, otras religiones y sus diferencias, el enfrentamiento entre fe y ciencia, el choque de culturas… Y todo ello con una trama fascinante. Pues bien, la película me ha encantado, bien es cierto que no es un fiel reflejo del libro ya que la reducción de la trama es considerable, e incluso cambian la trayectoria de algunos personajes, pero aún así es una maravilla. La ambientación es increíble, todo rodado en escenarios naturales; la fotografía alucinante, hay imágenes que parecen cuadros; las actuaciones buenísimas, Tom Payne, se sale y  Ben Kingsley, estupendo como siempre; el vestuario cuidado al detalle y la música magnífica, Son casi dos horas y media de película que se te pasan sin darte cuenta, te atrapa.

Da gusto ver pelis así, de las que te dejan buen sabor de boca

Espero que si decidís verla, os guste tanto como a mí.

domingo, 9 de marzo de 2014

Ejercitando la mente

Este fin de semana decidí dejar el trapo y el secador y cultivar un poco mi cerebro para celebrar el día de la mujer, así que elegí una exposición sobre Degas en la Fundación Canal (Canal de Isabel II) que es uno de mis sitios preferidos. Sus exposiciones no decepcionan nunca y una vez más así ha sido.

Impresionante exposición sobre Degas y su entorno. No se trata de la típica exposición en la que las placas informativas vienen sólo con el nombre de la pintura y el año en que se realizó, aporta mucho más, relata la vida y anécdotas del artista o de los amigos pintores del mismo y su relación con ellos. Tampoco esperéis ver las típicas bailarinas de Degas por que va más allá. Presenta a Degas como persona, no sólo como genio, y sus diferentes facetas de artista además de su pasión por el coleccionismo (Ingres, Daumier, Cézanne…), cosa que yo por lo menos desconocía.

Lo presenta como un hombre aislado y solitario aunque no me extraña nada si trataba así a sus colegas femeninas. Para que os hagáis una idea os transcribo una de sus reflexiones sobre una pintora amiga suya, Mary Cassat,"no puedo admitir q una mujer pinte tan bien" toma, toma y toma con el misógino, que no lo digo yo, que era públicamente conocido aunque fuera un gran observador de la mujer y la mayoría de su obra esté basada en ellas, en todas sus facetas. Ironías de la vida.



Evidentemente habla del cuidado de las composiciones, de la representación de las emociones, de cómo trata la luz, de sus rostros difuminados, de cómo quiere plasmar el movimiento… pero lo más interesante es la persona que hay detrás de esos dibujos.

Una de las frases q dijo siendo ya anciano, sordo y casi ciego me ha encantado por lo realista y descriptiva "soy un tigre que se ha quedado sin colmillos", lo que le humaniza y hace más cercano.

No sólo le apasionaba la pintura que sólo realizaba en el estudio, nunca en exteriores, también le interesaba y mucho la fotografía, interés que compartía con su gran amigo Manet al que conoció copiando el mismo cuadro de Velazquez.

Una parte importante de la exposición son las obras de sus amigos y con algunas me he quedado impactada. Resalto los que más me gustaron y que apunté en el momento para que no se me olvidaran: Legras, Goldyne (mi preferido) y Jhon Everett Millais.



Sólo hay un pequeño detalle que me ha disgustado, sobre todo, por estar mal planteado y tener fácil arreglo. En el último tramo los carteles informativos de las obras están a la altura del ombligo por lo que leer las descripciones requiere no sólo que te pongas las gafas de la presbicia si no que te deslomes y tengas que ponerte en posición de "burro va" lo que además de provocativo dificultaba el paso del resto de público que mientras esperaba que les dejaras paso se entretenían echando una ojeada rápida a tu trasero. Quitando esta incomodidad de última hora, el resto es excelente.

En definitiva, la exposición es estupenda y merece la pena, espero que con lo poco que os he contado os animéis y vayáis a verla ¡¡ Os la recomiendo plenamente!!

Lo único que me apena una vez terminada la visita es que parece que la puerta de salida de todos los museos que visito tiene un sistema de electroshock instantáneo, eso sí indoloro,  que hace que olvide al poco tiempo nombres, fechas, estilos... y que cuando intento comunicar a los demás las grandezas de dicho museo o exposición, de una imagen de mi misma bastante lamentable.

Os pongo como ejemplo la visita al museo Romántico, una verdadera delicia que coronamos con una comida en la cafetería del patio interior que por su calma y confort te transporta fuera de la ciudad. Pues bien, tuvimos la gran suerte de contar con el guía más cualificado que conozco, sobre todo por que es ameno, tranquilo y lo sabe todo, todo y todo pero sin ser petulante, algunos ya sabréis de quien hablo ¿no?,evidentemente de mi hermano Encho. Nos lo cuenta todo con detalle, con nombres y apodos, estilos, épocas, nos hace fijarnos no sólo en cuadros o esculturas, también en lámparas, suelos, techos... vamos, una enciclopedia ilustrada con patas que además no se ríe de ti cuando irremediablemente dices estupideces al tener tu cerebro saturado con tanto arte.
Y toda esta maravilla aprendida, que no asimilada, queda reducida a un “tenéis que ir a ver…” ya que todo lo que me gusta lo recomiendo encarecidamente a todo ser al que aprecio (me debían nombrar RRPP de Mercadona, por ejemplo). Les intento describir lo visto, con gran entusiasmo “hay cuadros, casas de muñecas, carruajes…de todo, alucinante” y de ahí no paso, imposible decir de quien eran los retratos ni cuando ni quien los pintó…me quedo con la esencia...pero bueno el caso es que a mí me encantó y quiero que los demás los disfruten tanto como yo. Así que, que nadie me pregunte dentro de una semana lo que me gustó de la exposición de Degas… ahora eso sí… ¡¡Que me quiten lo bailao!! 

viernes, 7 de marzo de 2014

Don: habilidad para hacer una cosa

Creo que ha llegado el momento de las confesiones, me da cierto alipori pero este blog debe ser el reflejo directo de como soy y por tanto me voy a mostrar sin tapujos, sin vergüenza, con confianza. Ahí voy...

Veo La Voz Kids (susurrado), ya está, ya lo he dicho... y ahora viene lo más impactante... lloro a gritos cada vez que lo veo. Admito que he llegado a mojar las gafas mientras ahogaba sollozos y a los dos segundos me reía cual loca. Os aseguro que es una faceta nueva en mí y no sé muy bien como controlarla, por eso doy gracias a Jaime, mi hijo, por su compresión y apoyo al dejarme sola para que así pueda sacar lo mejor de mí misma y me explaye a la máxima potencia aunque después cuando me ve con los ojos como si me hubiera puesto rímel de cebolla, no demuestra mucho respeto ni empatía, pero bueno, ese es otro cantar... Y viendo a estos chavales cantar tan increíblemente bien, no dejo de preguntarme ¿si yo me emociono de tal manera...? ¡¡¡ cómo lo habrán pasado las madres de Joselito o Marisol !!!, no quiero ni pensarlo.

Me veo reflejada en estos niños y niñas, me siento es su piel ya que desde pequeña he tenido un don para la música extraordinario, pertenecía al coro del colegio y me ponían en primera fila por que cantaba muy alto ¿o gritaba? y recuerdo duetos increíbles con mi prima Leonor cantando “dulcemente” a Jose Luis Perales y Mocedades mientras los de la pandilla nos miraban embobados, con admiración y reconocimiento ¿era así, no Gabriela?, no lo recuerdo bien pero no creáis que es falsa modestia, es más bien que otra faceta de mi personalidad es la mala memoria.

Mis padres decidieron ayudarme a potenciar dicho talento y me regalaron una guitarra. ¡Qué día, qué ilusión! ya me veía tocando y cantando con gran devoción, todo a una, "Laudato Si o Mi Signore". Para semejante proeza necesitaba dedicarme al 100% para aprender y debía empezar cuanto antes, así que elegí "la bamba" por su sencillez melódica. Ensayé hasta el agotamiento, recuerdo días interminables de duro trabajo y dedicación que terminaron  por conseguir que la guitarra se tensara demasiado y se rompiera. Aunque todavía es el momento en el que no tengo claro si realmente se rompió por el uso o por que alguno de mis hermanos facilitó dicho accidente. Esa pena siempre estará ahí...


Imaginaros el disgusto... sólo fui capaz de superarlo gracias a que en mi gran familia (os los presentaré poco a poco) hay verdaderos manitas, con una entrega por los demás encomiable y que ante los desafíos se crecen. En plena tragedia apareció mi primo Fran y se ofreció todo generosidad a solucionar mis pesares. Se quedó a solas, mano a mano con la guitarra hasta que la tranquilidad de la tarde se vio interrumpida por unos martillazos espeluznantes. Cuando entre empujones conseguimos llegar al cuarto para ver que estaba pasando, ante todos nosotros se presentó un sonriente Fran guitarra en mano con un clavo de 10 centímetros, si, os aseguro que era de 10 centímetros, ese dato no se me olvida... atravesando el mástil de la misma de lado a lado.

Y hasta aquí os puedo contar ya que el resto ha sido borrado de mi mente, debido a la impresión digo yo... Eso sí, nunca más he vuelto a tocar un instrumento musical y creo intuir que mis hermanos estarán eternamente agradecidos.


Para terminar este post quiero dejar claro y de forma contundente que adoro a mi primo (preferido) que es todo creatividad y que creo en él.