sábado, 4 de abril de 2015

Milán (fin)

Como lo prometido es deuda aquí estoy, aunque no lo creáis escribir tiene su telita y cada día me cuesta más. Parece fácil pero no lo es, cuando lo terminas parece que está correcto pero si lo lees pasado un tiempo (2 días mínimo) ves cantidad de fallos y te surgen mil ideas que añadir...pero bueno como esto es un blog y no un libro, seguiré haciéndolo lo mejor que sé y que Dios me ayude...

Igualita a Doña Rogelia ¿que no?


En este día tan señalado el tiempo no nos acompañaba para nada, hacía un frío de morir y lloviznaba, vamos lo mejor para mi pelo incontrolable y ser perseguida por Irene cámara en mano...Claro que como ella es "fotogénica" se lo puede permitir, pero de ahí a no tener la más mínima compasión por las que lo fuimos pero 10 años antes...a la familia no se le hace algo así, digo yo ¿no?


Después de bus y metro dimos con a la primera oficina, donde fuimos guiadas por una amigable funcionaria que nos acompañó hasta la puerta para indicarnos por donde ir. Nos presentamos en la segunda oficina donde la primera interlocutora casi nos manda a casa sin miramiento ninguno, Claro que no sabía con quien se las veía...3 Cerutis juntas...la verdad es que creo que no nos entendía y se puso nerviosa, al final la arrancamos un número y nos dedicamos a esperar nuestro turno educadamente, es más, yo hasta me quité el bufandón de la cabeza, no os digo más...


Nuevamente volvieron a mostrarnos la simpatía y cercanía milanesa y nos informaron de que en sus archivos sólo tenían información desde 1800, por lo tanto nos enviaron al archivo general donde quizás podíamos encontrar algo anterior aunque eso sí, con grandes dosis de dudas.

Indicaciones a seguir.
Pero como la constancia y quizás la tozudez es una de las características de esta familia, allí nos dirigimos raudas y veloces, osea en taxi, que entre tres salía más barato que tres billetes de metro y la pela es la pela...herencia de Florencio Ceruti Castañeda (Tarragona)...y bien es sabido que contra la herencia genética poco se puede hacer...



Esta vez nos tocó el número 300 y pico por lo que tuvimos que esperar cerca de una hora hasta que llegó nuestro turno. La chica joven que nos atendió no sabía como esquivar el marrón y pidió ayuda urgente a una española para que la sacara de semejante embrollo. Fuimos de mesa en mesa contando nuestra historia y aunque pusieron todo el interés del mundo tan sólo pudieron que había una Teresa Como de 1900, total...nada. Como nos vieron tan afligidas nos enviaron a otras oficinas que decían podían ser las únicas que tuvieran datos del s.XVII ya que se trataba del Archivo Diocesano y como bien sabemos todos, si alguien tiene datos a resguardo esa es la iglesia.


Nos dijeron que estaba al lado y que andando eran 10 minutos. Desde aquí os confirmo que los tempos españoles e italianos no tiene nada que ver...al galope fueron más de 20 minutos. La dirección iba muy acorde con la situación ya que como era tarde y no estaba tan cerca como decían, el camino fue ligeramente lastimoso y la calle a la que íbamos nos acompañó en el estado de ánimo, se llamaba Calimero. ¿Quien no se acuerda del pollito llorón?

Tuvimos la suerte de dar con un guía que nos llevó a la puerta de las oficinas ya que si no todavía estábamos buscando dicha calle entre quejas. Realmente creo que más bien fue abducido por Irene por que si no no me explico la caminata que se pegó bajo la lluvia para llevarnos hasta allí. Decía que era italiano pero yo no las tengo todas conmigo, parecía un gentleman inglés de pura cepa, impecablemente vestido a la inglesa con boina burberry incluida y una educación extrema.




Mientras seguíamos con la lengua fuera a Irene y el falso italiano, hice alguna foto de la universidad.





Cuando llegamos eran las tres de la tarde así que si no llega a ser por que salía el jardinero y aprovechamos para entrar a hurtadillas, imagino que aquí acabaría nuestra historia

El caso es que la suerte nos acompañaba y sin saber bien como acabamos en la recepción contando nuestra historia, interminable a estas alturas, y el señor de recepción aviso a uno de sus compañeros que bajo a intentar entender que le estaba contando y se encontró que tres chavales estupendas, la mar de sonrientes, desplegando todos sus dotes de persuasión para conseguir su objetivo.

Para que entendáis en su debido contexto lo que os voy a contar ahora, primero os pondré en antecedentes y si es posible no nos juzguéis muy duramente.

Era nuestro último día de viaje, por lo tanto llevábamos una pateada importante, en una palabra, estábamos agotadas. Aunque no os lo creáis la historia de localizar un antepasado de 1675 aprox, conlleva cierta tensión y excitación ¿Y si lo conseguíamos? cada vez veíamos más lejana dicha posibilidad y estábamos a pocas horas de volver a España así que teníamos que jugárnosla si o sí.

Empezamos a contarle la historia a Fabricio lo mejor que pudimos ya que el no hablaba inglés ni español, así que hicimos los que pudimos. Al principio parecía reticente a hacer caso a tres chicas que se quitaban la palabra para intentar explicar que buscábamos a alguien de 1600 y pico con la poca info que teníamos:


Pedro Ceruti (1675 aprox. Natural de Milán)
Contador del público y Canciller General de Milán *
+
Theresa Como (Natural de Milán)
Hermana de Don José Como, enviado del rey de las Dos Sicilias, cerca de S.M. británica, y prima carnal del Cardenal Joaquin*

Con los nervios y queriendo darle más importancia a Teresa Como, decidimos que era hija de obispo en lugar de prima de cardenal... os aseguro que no nos dimos cuenta de lo que decíamos hasta que Fabricio a punto de hiperventilar nos decía que entonces Teresa no aparecería en los archivos. Al principio no entendíamos a que se refería ¿Cómo no iba a aparecer si era ni más ni menos que hija de obispo...que no de curilla de barrio???. Al encendérseme la bombilla y darme cuenta de que la habíamos convertido en la hija ilegítima de un obispo, de un plumazo, la que casi se atraganta colorada como un tomate, soy yo. A mi grito de ¡¡¡¡Noooo!!!! Fabricio sonrió haciendo ese gesto tan italiano de juntar las puntas de los dedos mientras mueven las manos ligeramente de arriba a abajo.

En estos momentos decido que lo mejor es enseñarlo los documentos de los que disponemos y que no nos habíamos mirado con mucho detenimiento, tal y como ya os habréis dado cuenta. Entonces es cuando se queda absolutamente embelesado con el testamento de Juan Andrés Ceruti, hijo de Pedro Ceruti y Teresa Como, un pergamino de 1700 y pico en el que aparecen sus padres.


Para intentar entendernos mejor avisan a otra compañera que habla inglés y que se llama Lucía. Además de encantadora, era una enamorada del siglo XVII así que estaba entusiasmada con la historia. Les vamos enseñando todo lo que teníamos y quedamos en enviárselo todo por e-mail tras intercambiarnos las direcciones de correo y teléfonos. A Fabricio para que se quedara más tranquilo le explicamos que le escribiría mi hermano Javier en italiano y así facilitar el entendimiento.
Imaginaréis la euforia del ambiente, incluso nos querían invitar a tomar una café con ellos pero las prisas por el horario del avión no nos lo permitieron. Ahora sí, de la foto no se libraron... ahí estaba la fotogénica al acecho...



Tal y como le dije a mi padre a la vuelta, actuamos como verdaderas Cerutis: Les embaucamos con sonrisas y pestañeos,les enganchamos con la historia y una vez soltado el marrón les dimos el contacto y nos fuimos, eso sí muy agradecidas.

Desde aquí queremos dejar claro nuestro agradecimiento a todos ellos por como nos trataron de bien y lo amables que fueron con nosotras. Da gusto encontrare con gente así en la vida. No sé si conseguiremos descubrir algo de Pedro Ceruti pero desde luego la búsqueda ha merecido la pena.


De vuelta a casa decidimos comer como nos merecíamos y fuimos a una terraza muy cerca de las galerías Vittorio Emanuelle que comunican la plazas del Duomo y la Scala, así que, despedida más bonita no pudimos tener.




 


El resto en nuestra línea son estupideces varias como romper con gran estrépito una cerveza en el aeropuerto, comprar chocolates a última hora y por tanto llegar las últimas a la cola de embarque por lo que nuestras maletas no cabían  y digo maletas por decir algo ya que la de Irene había ido creciendo a lo largo de los días y parecía el baúl de la Piquer. El azafato que era más bien antipático la regañó pero ella ni pestañeó... Vamos un cierre de viaje muy nuestro.

Espero que leyendo este post os animéis a conocer Milán, merece la pena.



lunes, 30 de marzo de 2015

Milán (cont.)




La cara de alegría se debe a que pensábamos que nos cerraban el castillo y nos volvíamos a España sin verlo, así que a pesar del frío estábamos espíricas, no hay más que vernos





He hecho un pequeño mosaico con detalles que me parecieron interesantes del castillo. Espero que os guste.
Y aquí estamos de nuevo peleándonos con el palo de selfies...












La verdad es que ha sido un viaje lleno de risas y entendimiento. Me ha encantado primas.

Después de patearnos el castillo de arriba a bajo y aturdir algún que otro visitante, decidimos ir a una restaurante cercano y hacer una comida/merienda/cena italiana como se merece. Imaginaréis que la pasta estaba espectacular y sinceramente hasta que no pruebas una pizza en Italia no sabes realmente lo que es, una delicia, además sin importar la calidad del sitio donde la comas. Ya lo comprobé hace un par de años en la Toscana y desde luego tenía claro que repetiría la experiencia en Milán. Sin duda un 10 para la pizzas y la pasta en Italia.

Hice foto de la carta del restaurante, me encantó y me pareció que transmitía la esencia de este país. La imagen  aunque sea en blanco y negro irradia alegría, desenfado, naturalidad, vitalidad, frescura...creo que queda claro que me encanta ¿no?.


Sin tiempo de volver a casa para ponernos monas, enfilamos hacia el Duomo ya que habíamos quedado allí con Leonardo para ir al club MIB. 

Como en el post anterior casi no hice mención del Duomo, me voy a resarcir con imágenes del mismo, y mientras elijo, recorto y monto un collage, voy a disfrutar escuchando "Delicate" Damien Rice que me encanta.


Poco os puedo contar del Duomo además de que es una de las mayores catedrales que he visto en mi vida, que es gótica y que su construcción comenzó a principios del siglo V. Como en sólo 5 imágenes no se puede mostrar todo lo que nos llamó la atención de esta maravilla del mundo, añado otro collage, en el que podréis apreciar la fantástica cámara de Irene. Eso sí, el arte tiene su precio y la artista sus tempos, lo que alargó las visitas al doble de su tiempo...pero viendo los resultados puedo decir que mereció la pena cada segundo dedicado. Gracias por el reportaje Irene, "cielete".




Tras una intensa y estupenda jornada cultural decidimos darle un descanso al cerebro y dedicarnos más al placer de la música y las relaciones sociales que tanto nos gustan. Un amigo de Davinchi había reservado una mesa de extranjeros y pagando 10 € podías cenar y tomar una bebida, una pena que acabáramos de comer y no pudiéramos casi ni con la bebida. No dábamos crédito, con eso en España no llega ni para una copa...

El club MIB fue un gratísimo descubrimiento, un club privado al que sólo puedes acceder con invitación, que tiene música jazz en directo y una gente animadísima y de lo más variopinta de todas las edades y condiciones, que se lanzaba a bailar sin el menor de los pudores. Me encantó la falta de ridículo que tanto nos marca a los españoles, era la desinhibición en su máxima potencia. Si no me creéis aquí mismo podéis verlo.


A pesar de que nos encantó y que los amigos de Leonardo fueron encantadores, no tardamos mucho en irnos ya que al día siguiente teníamos el arduo trabajo de localizar a nuestros anhelados antepasados. Unos de los puntos en común descubiertos en este viaje además de lo gesteras que somos, son la responsabildad, la curiosidad y la alegría. Y en este caso la responsabilidad sobre la tarea encomendada nos podía. 
No supimos interpretar muy bien la escultura que hay nada más salir del local pero nos hizo tanta gracia que a pesar de la lluvia y la poca luz, la inmortalizamos de todas las maneras posibles.

¿Real o retocada?


 He de reconocer que esta ciudad me gusta en todas sus versiones, día, noche, cultura, ocio...

A la mañana siguiente tras preparar maletas y dejar todo organizado para una rápida salida hacia el aeropuerto, nos pusimos en marcha y nos fuimos en busca de las oficinas de registro.

Como esta es la parte que más requiere mi atención y dedicación, lo dejaré para el siguiente post. Necesito descansar un poco
¡¡Ciao!!



domingo, 29 de marzo de 2015

Milán (inicio)





No sé si os acordáis del post en el que os hablaba de mi abuelo Ceruti, el gran desconocido.

Desde mis inicios de investigación con Eduardo Ortega, pasando por mi padre y Javier hermano, y tras leer el "África, la virgen", mis conocimientos han ido creciendo a marchas forzadas. Es más contagié a mis primas Mercedes e Irene y nos embaucamos en una aventura divertidísima en busca de nuestros ancestros. Recopilamos la poca información existente de nuestros antepasados italianos y nos pusimos rumbo a Milán.

Para empezar hay que reconocer que se trataba de una labor ardua y compleja ya que los datos que teníamos además de escasos hacen referencia al s XVII. Imaginaros el papelón al que nos enfrentábamos, además con el sobre peso en nuestras espaldas de las esperanzas volcadas en nosotras por el resto de la familia. muy optimistas por otro lado...

Total que a costa de nuestro pasado nos organizamos un viaje a Milán las tres Marías: Mercedes, Irene y yo.

Conseguimos billete barato y alquilamos una casa por tres días en airb&b que tenía pintaza hasta que llegamos y comprobamos el daño que ha hecho el "gran angular" en nuestras vidas. Pasamos de una casa de 2 habitaciones a una casa con una sola habitación y con gato.Creo que debo mencionaros que soy mega alérgica a los gatos y que me puse a morir. Estuve los 3 días con antiestamínicos y saliendo de casa como si fuera un ladrón de bancos, dejando sólo los ojos a la vista por si me cruzaba con el dulce animalillo.












Superada la primera noche que fué la peor, el resto salió todo sobre ruedas. Además gracias a la amabilidad de nuestra casera pudimos desayunar al día siguiente agua de grifo fría, que es lo único que nos había dejado en la nevera.


Gracias a Mercedes que bajó a por deliciosos bollos recién hechos y café, nos pegamos un homenaje para celebrar que no me tenía que ir a un hotel y podíamos seguir adelante con nuestros planes.


El primer día nos fuimos andando, callejeando y disfrutando de la ciudad camino del Duomo. Gracias a Dios no he heredado la mala orientación de los Ceruti, que mis primas sí lo han recibido sin género de dudas, y de lo que alardean encantadas de la vida.





El viaje empezó con notición de camino al aeropuerto, del que todavía no me he repuesto...¡¡¡¡ Sergio e Irene se casan !!!!. Entre los nervios del viaje, las buenas nuevas y nuestra tontería innata, ya empezamos a reirnos y a hacer fotos de todo como posesas, manteniendo ambas cosas a lo largo de todo el viaje.

Irene luciendo mis gafas para la presbicia

Para que el reportaje fotográfico fuera todavía más enriquecedor, nos hicimos con un palo de selfies en el Duomo, que curiosamente sólo funcionaba con el móvil de mis primas, y con esto no quiero decir nada...


En más de una ocasión dicho artilugio nos expuso al mayor de los ridículos, siendo el hazmerreir de toda la turistada que nos rodeaba. En el tejado del Duomo tuvimos un momento glorioso en busca de una foto sublime, que terminó siendo hecha por una pareja que no daba crédito y viendo que no dominábamos ni el palo, ni el móvil, ni las formas, se ofrecieron a hacérnosla. No recuerdo haberme puesto tan colorada desde la época del colegio, cuando se me empañaban las gafas de los sofocos creados por la vergüenza.



Tuvimos suerte y comimos al sol con nuestras cervezucas, uno de los grandes placeres de la vida, en una terraza en un ático frente al Duomo. Está ubicado en el top de unos grandes almacenes maravillosos donde todo es diseño y buen gusto .Evidentemente no pudimos resistirnos a pasearnos por sus plantas repletas de firmas de lujo y disfrutar de ello como enanas. Un gustazo. La verdad es que Milán destila diseño y elegancia, vayas donde vayas. No he conocido una ciudad donde la gente vaya mejor vestida que allí, de llamar la atención.

Acceso a la terraza
Suelo tienda Stella McCartney

El Duomo por dentro es maravilloso, de unas dimensiones espectaculares y con unas vidrieras que impactaban por sus rojos y verdes tan luminnosos. Encendimos velas por la familia bajo petición de Mercedes y lo recorrimos de punta a punta.


Volviendo a casa paramos a tomar algo en un bar y aproveché para preguntar al camarero donde podíamos empezar con nuestras pesquisas familiares. El camarero se lo preguntó a la dueña que a su vez se lo contó al otro camarero y cuando nos depedíamos al irnos, nos saludaron muy contentos tanto el personal como los clientes que ya estaban al tanto de nuestro periplo.





Cada taxi que cogíamos, historia que repetíamos, que por cierto consideraban interesantísima.

Esa noche cenamos en los canales y a pesar del agotamiento típico de turistas, disfrutamos y nos reìmos sin parar, sobre todo ellas cuando les relaté varias anécdotas en las que era yo la protagonista y la que indudablemente hacía el ridículo en casi todas ellas, salvo en la del japonés en el avión de vuelta de Munich.


De vuelta al hogar di sesión de Reiki a mis primas mayores para intentar hacer más llevaderas sus goteritas y que estuvieran al día siguiente al 100% para darlo todo. Esa noche al subir fotos del día en facebook, me contactó un amigo italiano al que conocí en un cursillo
de inglés en Manchester. Leonardo, Davinchi para los del curso, nos organizó un domingo estupendo con milaneses y fué una gozada disfrutar de Milán con él y sus amigos.



Como teníamos tiempo antes de quedar con Davinchy nos fuimos dando un paseo hacia la zona pasando por la iglesia de Santa María delle Grazie. La pena fue no habernos enterado de que había meses de antelación para solicitar las entradas y poder ver la última cena de Leonardo, por lo que nos quedamos sin verlo.

Aún así nos encanto a pesar del frío y para entrar en calor fuimos a por energías a una heladería que como todo en esta ciudad era ideal y estaba repleta de gente con una pinta estupenda.





A lo largo de la caminata nos fuimos encontrando además de con edificios preciosos, con bares de diseño geniales como el de la foto que tenía taburetes simulando corchos de botella o con esculturas en arcos de entrada a fincas... un lujo perderse y callejear sin prisas, disfrutando de todo lo que te vas encontrando.








Empezamos el periplo con la inauguración de la exposición de fotografía de David Bailey. Además de ser muy extensa y con muchas fotos interesantísimas, el sitio de la exposición era un palacete precioso. Vamos que nos encantó.



Cuando terminamos de verla lo que nos debió llevar casi dos horas, tuvimos que retomar el mundo turisteo para no perdernos el castillo Sforzesco.




Ahora me voy a tomar un descanso e intento seguir mañana con ello, ha sido mucho y muy inteso y me está llevando más tiempo del que pensaba...
Nos vemos pronto.