lunes, 16 de junio de 2014

Mitos del Pop

Hay post que son más visuales que otros y este es un de ellos. Creo que la balanza se compensa tras el anterior post que era más de contar que de ver, así que espero lo disfruteis.

Tras varios meses sin hacer vida cultural desde la exposición de los guerreros de terracota, nuestra querida prima Irene nos ha ayudado a reactivarnos invitándonos a la exposición de los Mitos del Pop en el Thyssen.
Fue un lujo porque era visita previa a la apertura al público y aún así había bastante gente.


Además de los imprescindibles como Warhol y Linchtenstein, que me encantan, me sorprendió el décollage del cartel de la película Cleopatra de Mimo Rotella. Y de Wesselmann además de las obras de la clásica Coca Cola y Lucky Strike, me sorprendieron sus obras de vertiente más erótica.
Y como cierre la desmitificación de las Meninas"La salita" de Equipo Crónica que es para no perder detalle.






La verdad es que nos supo a poco, se nos hizo corta pero la disfrutamos, también nos ayudó la compañía de un chaval estupendo con el que coincidimos en el trayecto y que iba ideal vestido con chaqueta del Ganso incluida y me hizo perder el hilo en alguna ocasión por lo que me ví obligada a volver a ver la exposición está vez a solas con mi hermano Encho.



Como no se podía hacer fotos durante la exposición, me resarcí en la tienda de la salida y no pude dejar de fotografiar estas pegatinas para diferenciar las copas, ¿no son geniales?



Para sofocar el calor insufrible que por desgracia ya ha llegado a Madrid, nos fuimos a tomar unas cañas y unas tostas al Cervantes con Irene y su compañero. Tras tomar unas viandas, más bien escasas, todo hay que decirlo... desde ahí nuestros caminos se separaron, los trabajadores al tajo y los parados de paseo.



Como cierre de tarde nos acercamos al Retiro a dar una vuelta y descubrimos en la chopera, el Bosque del Recuerdo que se hizo en recuerdo de las víctimas del 11M. Consta de un total de 192 árboles, olivos y cipreses. uno por cada víctima de los atentados.


Aunque parezca mentira todavía nos quedan sitios por descubrir en Madrid y uno de ellos es el Bosque del Recuerdo. Os lo recomiendo, nos encantó.




Esta zona del Retiro al ser menos conocida está menos transitada y es mucho más  tranquila que la zona del estanque, así que decidimos tumbarnos en la sombra a descansar un poco... uno de los placeres de la vida.

¡¡Aquí me quedo descansando hasta la próxima!!


miércoles, 4 de junio de 2014

El absurdo por el absurdo

No sé porqué pero mi vida está plagada de situaciones absurdas, muchas veces he intentado encontrar un sentido a esto pero nunca llego a nada en claro, si después de leer este post vosotros vislumbráis alguna razón coherente os pido por favor que me lo hagáis saber.

En el trabajo me han pasado muchas, pero claro si tenemos en cuenta las horas de nuestra vida dedicadas a trabajar y más en mi profesión, la estadística es clara, a más horas más posibilidades.

Voy a empezar contándoos una situación sin pies ni cabeza vivida con un cliente que además de educado, simpático y cercano, era guapo (lo que no suele facilitar las cosas). Pues bien, estábamos en plena campaña con timings muy apretados y como siempre con urgencias de última hora, para sobrellevar este estrés tienes que tener nervios templados pero al final siempre acaba estallando por algún lado y ese día fue a través de un e-mail. Envié últimos cambios sobre unos bocetos para meterlo urgentemente en Arte Final, trasladando la importancia de respuesta urgente a Juan, el cliente, y despidiéndome amablemente con un sakudo, en lugar de un saludo. Como veréis en vuestro teclado la K está a la izquierda de la L, por tanto fueron las prisas las causantes del error. El caso es que como no contestaba mi e-mail, tras esperar con la cara pegada a la pantalla durante cerca de ½ hora, no hay que atosigar al cliente…le llamo y le pregunto si lo ha podido leer y me contesta que si pero que no se atrevía a contestarme por si le “sacudía”. Evidentemente tuve que releer mi email para entenderle y entonces dejé paso a la risa, lo que relajó al máximo la situación. Aún soy amiga de Juan aunque sólo mantengamos contacto por FB ya que trota por el mundo sin parar.

Una vez en el cliente, el tema no mejora, se supone que siendo cliente la presión es menor pero claro un jefe sigue siendo un jefe trabajes donde trabajes, ya sea agencia o cliente. Pues bien llegó un jefe nuevo al departamento y nadie le conocíamos así que pregunté a mis colegas de agencias por él, me dijeron que le apodaban “el paliza” ya que su apellido se parecía mucho fonéticamente hablando y era algo pesado en su forma de comunicarse, el caso es que cometí un gran error de confianza y acabé por pagarlo. Un día salió de su despacho muy nervioso porque no funcionaba algo de su móvil y pedía a gritos alguien que tuviera un Nokia y para mi desgracia tuve dos cosas en contra, además de tener un Nokia fui lenta de reflejos. Se abalanzó sobre mi móvil y me comunicó que iba a llamarse así mismo, palidecí, me entró taquicardia y le dije dulcemente… no déjame que ya te llamo yo…y él empeñado en que tenía que hacerlo él mismo para ver que salía en la pantalla al realizar la llamada, así que no me quedó otra que asumir lo que iba a pasar en breves instantes…conté los segundos…1…2…3… y por fín oigo “Con que paliza, ¿eh?”. Hubo un vacío que duró segundos, silencio sepulcral, nada se movía a nuestro alrededor hasta que reaccioné. Como es bien sabido no hay mejor defensa que un buen ataque así que levantándome para huir de ahí cuanto antes, le contesté “ no, si ahora tendré yo la culpa de cómo te apodan en la profesión”. El surrealismo no acaba aquí, viene detrás de mío preguntándome ¿hablan de mí en el sector?. ¡¡NO daba crédito!! Entré como una avalancha en el despacho de una amigo y compañero que me pregunta ¿Ceru porqué estás morada? Y detrás “el paliza” insistiendo en querer saber hasta donde llegaba su fama…
Como recuerdo suyo tengo un cuadro que me hizo al irse de la empresa y que tengo colgado en mi salón.


Reconozco que en la que os voy a contar ahora si tuve más culpa que en las anteriores pero es por un tema incontrolable de mi inconsciencia. Creo que es una herencia materna, por lo de no dar demasiada importancia a las cosas. 

Durante varios años he ido en moto por Madrid ya que trabajando en Gran Vía era imposible ir en coche todos los días sin comerte mil atascos y si a esto le sumamos mi pasión por las motos…pues llegamos mi Marauder 125 que conducía en aquella época. Era preciosa y la disfrutaba una barbaridad además de llegar a todos sitios en un santiamén. Hasta aquí fenomenal, pero como me negaba a ir al trabajo disfrazada de marimacho por el sólo hecho de ir a trabajar en moto, combinaba la custom con tacones y el día que os voy a relatar, en concreto, llevaba unos botines de charol negro con taconazo, ideales. El único fallo fue que al poner la pata de cabra está volvió a su sitio sin avisar y la que se apoyó en el suelo fui yo con moto incluida. El golpe se amortiguó con la moto de al lado que a su vez cayó sobre la de su derecha y así hasta derrumbarse unas 6 motos en cadena. No pude huir de semejante horror ya que estaba aprisionada entre la mía y la siguiente y hasta que no me ayudaron unos barrenderos a salir de ese revoltijo tuve que pasar la vergüenza de mi vida, ahí tan mona con mis tacones…Pero no acaba aquí la cosa, que va…aquí empieza…Con toda la dignidad de la que pude hacer uso, tras recolocar todas las motos con la ayuda de mis amigos barrenderos bajo la atenta mirada de medio Gran Vía, candé mi moto y las revisé todas, una a una, para ver si se habían dañado de alguna manera. Una vez que comprobé que estaban todas en perfecto estado subí a trabajar como si tal cosa aunque me tocó aguantar bromas toda la mañana. El caso es que cuando por la tarde voy a montar en mi moto para volver a casa veo una nota en la moto que decía así: “Soy un compañero tuyo de Telefónica, cuando te has caído con la moto has golpeado el tubo de escape de la mía, te agradecería te pusieras en contacto conmigo para los datos de la aseguradora. Muchas gracias. Fdo: XXX”. Ahora debo aclarar que XXX era un jefazo que me habían presentado la semana pasado para el que estaba realizando un vídeo corporativo para una convención a alto nivel. Primera reacción = ¡¡GLUP!! Unida a una sensación extrema de calor, previa al pánico…¡¡Y ahora…que hago…!!, sí o sí va a saber quien soy por los datos del seguro así que voy a tener que dar la cara y cuanto antes mejor.
Tras una noche dando vueltas sin encontrar solución alguna, vuelvo a la mañana siguiente al trabajo y le llamo por teléfono. Debo confesar que tenía todo a mi favor porque Diego es un tío estupendo, educado, profesional, sosegado, un encanto vamos

-          Hola Diego, buenos días, soy Lucía.

-          Hola Lucía ¿Qué tal, me llamas por algo del vídeo? ¿Necesitas algo? dime en que te puedo ayudar.

-          Noooo, es algo personal…mira es que estoy preocupada por que me han dicho que has hablado mal de mí y me gustaría que lo habláramos. (Aquí mi arraigada inconsciencia cumple un papel relevante, todavía no sé por qué dije algo así)

-          (Gran silencio) ¿Cómo? (más silencio) ¿Qué yo he hablado mal de ti? No, no he hablado con nadie de ti (primera en la frente, ni bien ni mal, no he hablado…). Te lo puedo asegurar, no sé quien te lo habrá dicho pero no es verdad.

-          ¿De verdad? …¿Diego, estás seguro?...

-          Sí…claro que estoy seguro.(con la mosca detrás de la oreja)

-          Entonces dime que no has puesto verde a quien te ha abollado la moto…

-          ¡¡Eres tú!! Me lo tenía que haber imaginado…El del kiosco me dijo que fue una chica y que estaba muy apurada revisando todas las motos… pero, tú…


A partir de ahí cada vez que teníamos una reunión, avisaba al resto de participantes de que no se pusieran a mi lado que tenía tendencia a caerme hacia los lados.

Para tranquilizaros os diré que el vídeo fue un éxito y que con Diego me llevé a las mil maravillas. Ese es otro punto a tener en cuenta en estas situaciones, que siempre acaban bien.

Por último voy a contaros un surrealismo de lo más divertido que me ha pasado en la vida. Esta vez no fue en el trabajo, fue después de una comida de ex compis cuando intentaba localizar un taxi para volver al trabajo. Como la sobremesa se había alargado iba apurada de tiempo y también es cierto que comimos con vino así que mis reflejos no estaban al 100% y debo anotar que era un día soleado y con mucha luz. Estaba parada en un semáforo de la C/Orense que no tiene paso de cebra, es sólo para coches y por tanto te tienes que fijar para saber que los coches paran por el semáforo y no por que sí.


Tras unos minutos intentando parar algún taxi sin éxito, eso sí entre charla y risas con amigos, frena uno a mi lado, así que me dispongo a entrar marcha atrás culete en pompa cuando oigo unos gritos desde dentro ¡¡¡Nooooo, noooo  que estoy aquí!!! del susto por los gritos y notar que se movía algo, yo también me pongo a gritar mientras me giro y sólo veo unos dientes blanquísimos y unos ojos aterrados. Cuando consigo serenarme me doy cuenta de que estaba a punto de sentarme sobre el regazo de un señor negro, vestido de negro, en un asiento negro… parapetándose tras sus brazos extendidos hacia mi. Me recompongo como puedo y le digo ¿no va a salir? y el todavía encogido y con cara de miedo contesta que no, entonces regañé al taxista por parar si no se iba a bajar el señor y entre carcajadas me dijo que paró por que había un semáforo…

Los coches de detrás pitaban y se reían señalándome, al taxista se le caló el coche del ataque de risa que le entró y mis amigos todavía me lo recuerdan entre carcajadas y lágrimas.
 Ni que decir que desde entonces, lo primero que meto en un taxi es la cabeza para examinar con lupa el interior antes de meter un pie.

Parece que con la edad estas situaciones van disminuyendo y la verdad es que las echo de menos porque tenían su punto ¿o no?


lunes, 26 de mayo de 2014

Glamour

Hay situaciones en la vida en las que por mucho que lo intentes, nunca podrán tener glamour.

El caso que me acontece hoy es un gran ejemplo.

Se me rompió hará un mes la tapa del inodoro y tras buscarla en Leroy Merlín y mil sitios más, finalmente tuve que zambullirme en San Google en su busca y captura. Parece sencillo ¿verdad?, pues de eso nada… la mitad de lo sitios estaban cerrados o estaba en Guadalajara el más cercano…por fin localicé uno en la Calle Ferraz, lo que implicaba que sólo tenía que atravesar Madrid más toda la logística previa: localízales por teléfono, especifica modelo, año (si te acuerdas) y concreta color que nada tiene que ver con las tonalidades de su web. Entonces ellos hablan con el almacén y te confirman si tienen el modelo, si es así debes hacer transferencia de anticipo y esperar a que les llegue. Total, que tras localizar el sitio y todos los trámites posteriores, la tuve en una semana, y ahora viene lo bueno, ¿Cuánto creéis que cuesta el reposa culetes????? Ni más ni menos que ¡¡¡¡86 eurazos!!!! vamos…un bien de LUJO.

Me armo de valor y voy a recoger la pieza de museo y mientras doy mi primera vuelta a la manzana para aparcar en zona azul, en el paso de cebra en el que estoy parada veo cruzar a un gallardo jovenzuelo que se parecía mucho a Pedro Bigeriego así que le llamé “Pedrooooo” tipo Penélope Cruz en los Oscar… y nos damos besos fraternales mientras le explico mi visita a su barrio y entre unas cosas y otras terminamos en una terraza tomando cervezas y recordando, como no, anécdotas Nojeñas.

Gracias a este encuentro el momento doloroso de la recogida de una carísima tapa de inodoro se convirtió en un aperi/comida muy agradable y divertido. Disfruto muchísimo de estos giros inesperados ¿vosotros no?



Estábamos tan ensimismados que se nos pasó la hora del parking y me pusieron multa, pero cuando subía a la carrera para poner un nuevo papel me encuentro con los multadores que me confirman mis peores dudas, así que me hago amiga suya con la jovialidad de llevar 2 cervecitas en el cuerpo, y me hacen la anulación con 2 hora más incluidas en el precio.
Ni tan mal…como diríamos en Santander.




Si hay algo que me gusta de encontrarte con gente a la que llevas años sin ver pero que han sido muy cercanos, es que en un segundo vuelvas a tener la misma confianza de entonces y hablas abiertamente de todo y de todos. Nos confesamos a quien habíamos votado ayer, hablamos de que Chucas nos había pedido amistad en FB, de que habíamos estado en Santander hacía unas semanas y que nos encantaba la tierruca, de su amor incondicional a Ana hermana y su estancia con ella en Dubai… nos fuimos calentando entre cañas y la añoranza y acabó confirmando que aquella hez humana que apareció en las escaleras de la casa de Noja no fue ni de Pablo ni de él…la verdad es que el dicho “crea fama y échate a dormir” les iba como anillo al dedo, pobres que injusticia.

Entre risas recordamos los primeros bailes en Joyel, los veraneos de playa y copas, a las Huidobro, los Collantes, los Cosío, los Camino…de cómo nos imitaba su hermano Pablo a todos y lo que nos reíamos con él. Y al llegar a casa me he acordado de aquel día que volviendo de copas de La Taberna, hicimos auto stop a un lugareño con un burro y un carro que amablemente nos dejó subir al carro y nos llevó a todos hasta casa siendo ya de día. O aquella madrugada en la que Triqui dijo mirando embelesado un magnífico amanecer  en tonos anaranjados y rosas “está claro que Dios existe… y además es pintor”, superado ese momento bucólico se tiraba desde la silla del socorrista gritando ¡¡estoy maduro!! mientras se pegaba castañazos contra la arena coreado con nuestras risas.


En una de esas noches, recuerdo entre nebulosas, probar los callos. Si hay una comida que me cree rechazo es esa, así que todavía le estoy dando vueltas a como fue posible…era cuando terminábamos la noche en el cruce de Castillo, ya sin un duro y con un hambre canina, entonces poníamos nuestra mejor sonrisa, parpadeábamos como posesas y gorroneábamos lo que podíamos sin poner peros a nada ni a nadie. Este debe ser otro de los síntomas de madurez, ahora sería incapaz de repetir tales hazañas.



Si por algo es conocida la playa de Ris es por sus surferos, suele haber olas y unos más otros menos, todos disfrutamos cogiendo olas como locos. Los pobres socorristas se vuelven tarumba los días de mar fuerte intentando controlar a tanto atolondrado. Como es bien sabido, los profesionales son los Vilalloga, además de unos bellezones, las niñas disfrutábamos como locas cuando salían a surfear, eran unos máquinas. 


Pero el agua es de todos y para coger olas todo vale, como las tablas estaban súper solicitadas, nos hacíamos con lo que podíamos y una tarde no quedaba nada más que una barca hinchable en lamentables condiciones pero eso no era impedimento para Macarena Ruigomez y para mí, así que ni cortas ni perezosas nos pusimos a coger olas sobra la barca dada la vuelta. Eso era indescriptible… una amasijo de piernas y brazos entre la espuma  digna de cualquier peli de acción, el caso es que Eduardo Junco estaba en las dunas grabando a sus hijos cuando nos descubrió y decidió que era mucho más divertido grabar a esas dos absurdas tragando agua entre revolcones y riéndose a carcajadas. Gracias a Dios nunca llegué a ver dicho vídeo.

Como veréis las situaciones con glamour en Noja no tenían fin, ahora eso sí nos lo pasábamos como enanos.

Para cerrar este post quiero dejar constancia de en manos de quien estaba el glamour en el agua.

Os dejo una prueba para que podáis valorarlo vosotros mismos.

Ingolo cabalgando sobre las olas

martes, 13 de mayo de 2014

Lola y Merche


En psicología dicen que no es bueno vivir rememorando el pasado pero cuando el pasado ha sido tan bueno, que digo bueno, estupendo, me niego a dejarlo de lado. Es una opción personal y a mí me aporta muchísimo las vivencias pasadas así que aquí estoy una vez más recordando…

Cuando alguien estupendo ha formado parte de tu vida, lo agradeces, si es familia directa como que lo das por hecho pero cuando te faltan es cuando te das cuenta de la suerte que has tenido por haber convivido con ellos. Despedirse de alguien a quien quieres siempre es duro y sientes una pena infinita por que ya no estará más contigo pero unido a ese sentimiento de pérdida siempre tengo el de agradecimiento por haber compartido parte de su vida y todos los recuerdos vividos con ellos los atesoro en mi (mala) memoria.

Estas fechas son especialmente nostálgicas, hace diez años que nos dejó tía Lola y un año que se fue tía Merche y aunque siempre las echamos de menos porque han sido importantes y han estado muy presentes en esta Gran Familia, este mes nos acordamos especialmente de ellas.

 ¿Fantásticas verdad? así las recuerdo yo.

Empezaremos con las peculiaridades de esta familia que tanto llama la atención de mis amigos, los nombres de los que la conformamos. La generación anterior añadía María a todos sus nombres ya fueran femeninos o masculinos por temas religiosos, pero menos mal que en nuestra generación se fueron acortando los nombres a dos por persona, de ahí la tendencia a recortar o apodar los nombres originales. Para ser sinceros creo que hay más causas para ello como son la mala memoria y un toque de vagancia pero eso mejor no lo estudiaré en profundidad.

Para que se entienda voy a poner ejemplos.
María Dolores Elvira Catalina = Lola
María del Carmen Rosario Consolación = Menchu
María de las Mercedes Felisa = Merche
Ana María Leonor = Mari
María Victoria Serafina Josefa = Piti
Juan Manuel = Manolo
María Leonor de la Inmaculada Concepción = Leli


De casi 20 nombres se ha quedado reducido a siete que son: Lola, Menchu, Merche, Mari, Piti, Leli y Manolo. Esto si que es reducción de costes… entiendo a mis amigos cuando les enseño fotos y a los nombres anteriores añado Chiqui, Chufi, Chichín, Gabi Sete, Maca, Nano, Jas, Lis, Encho, Fran, Vicky, Nelo, Arral, Xi, Leo, Ena…y no dan crédito, creen que me lo invento pero no, es verídico y muy útil en una familia tan numerosa poder tirar de estos recursos.

Aquí les tenemos: Lola, Manolo, Menchu, Mari, Piti; Merche y Leli.

Pues bien, de María Dolores Elvira Catalina, osea Lola y María de las Mercedes Felisa, Merche, tenemos muchos recuerdos y siempre divertidos. Dicen que tu nombre te marca la personalidad y la verdad es que los suyos eran cuando menos rimbombantes pero en su día a día eran Lola y Merche y eso es lo que queda.

La casa de tía Lola era el centro base de operaciones en Santander, en los jardines de Parayas (que glamour) se han celebrado muchas García Lagadas y Jorge Juan era el punto neurálgico de encuentro en Madrid para todos los familiares que pasaban por la capital y los que vivíamos allí. Era casi un ritual las merendolas de coca cola y sándwich de Viena Capellanes ¿quién no lo recuerda?

Hasta que no estuve en Maliaño Alto no supe lo que era la libertad en su máxima expresión, en esa casa se entraba más por las ventanas que por las puertas, siempre había gente de todas las edades entre hijos, amigos, sobrinos, tíos…, se organizaban fiestas en 10 minutos, se acogía a todo el mundo y si no cabían en casa se ponían tiendas de campaña en el jardín. En más de una ocasión tía Lola se encontraba con desconocidos en el desayuno que había llevado alguno de sus hijo la noche anterior, casi siempre Chichín, y también se llevaba algún que otro susto, como el día que vio salir del cuarto de Alfonso una chica y en plena reprimenda a Fonso por su indiscreción, la chica apareció y al verla en detalle se percató de que era un barbudo de pelo largo, lo que inexplicablemente la dejó más tranquila.

La primera vez que vi un congelador industrial en una casa, fue allí, pero lo más sorprendente era la cadena y cerrojo con el que intentaba mantener la comida lejos de las manos de hijos y sus amigos que asaltaban sin piedad la cocina al volver por las noches de copas.

Para ir al club saltábamos por el muro que lo separaba de la casa aunque los primos eran socios y nos destrozábamos con las zarzas, pero el caso era hacer algo prohibido y súper aventurero.

Y ante todo esto tía Lola ni parpadeaba, no perdía la calma, es más siempre estaba alegre y feliz viendo lo positivo de la vida.

Algo que nunca olvidaré de ella fue como me enseñó, por no decir obligó, a decir TE QUIERO. Esas muestras de cariño abiertas siempre nos han dado cierto alipori a los Ceruti, será por la falta de costumbre… pero el caso es que desde que tía Lola se hizo seguidora de las telenovelas  sudamericanas, te perseguía diciendo “te quiero, bendiciones, mi amor” y yo me quería morir de vergüenza, pero el que la sigue la consigue y ya soy capaz de decirlo sin atragantarme ni tartamudear. ¡Gracias Lola!

Otra cosa que nos enseñaba era a abrazar los árboles para captar su energía positiva y desde luego lo lograba porque acabábamos todos muertos de risa abrazados a todo lo que pillábamos.
 
Cada vez que volvía de estar unos días en Maliaño, le echaba en cara a mi madre que éramos una birria de familia, ¡¡ sólo 4 hermanos frente a los 11 hijos de tía Lola!! y mi madre siempre contestaba “Lucía, hija, las comparaciones son odiosas”

En cuanto a Merche, también la caracterizaba el típico despiste García de Lago o más bien la falta de interés en algunos casos.

Llegó a saludarse y cederse el paso frente a un espejo mientras pensaba en la buena pinta de esa señora tan amable, que no era otra que su propio reflejo en un escaparate. Estoy segura de que las dependientas todavía lo recuerdan.

Su deporte favorito era recorrer los barrios más selectos de Madrid buscando piso mientras comentaba, en tono un poco altivo,” pues no está mal esta zona o estas casas” refiriéndose a los chalets más espectaculares e inalcanzables que haya visto en mi vida…o preguntando calidades e información sobre pisos, a un piloto con uniforme como si se tratara del conserje.

Si tenían algo en común era  su faceta acogedora, sus casas eran de puertas abiertas para todo el mundo. Cuando trabajaba en Gran Vía, comía un día a la semana en casa de los Velasco y si faltaba por algún motivo se enfadaba muchísimo y os aseguro que intentaba no faltar porque te hacían sentir como en casa y reconozco que con Nando y Merche me he reído mucho. Todavía recuerdo las sobremesas delante del televisor con la telenovela del momento. Mientras la veía daba cabezadas sin parar por lo que se enteraba de la mitad y lo enrevesada todo, el galán pasaba a ser malísimo y el malo era adorable pero como Nando le daba la razón en todo, no había forma de aclarar la trama…y encima quería convencernos de su versión a lo que Nandín contestaba,”si Merche, si…claro Merche como tu digas…”. Un día glorioso fue cuando cabeceando durante el telediario en el que daba una noticia sobre unos de los espantosos atentados de ETA, se despejaba un poco y decía indignada “ ahora mismo iba a la cárcel y mataba a todos esos etarras” y Nando mientras leía el periódico le decía “ ve a arreglarte que te llevo…”

Otra muy sonada fue cuando se encuentran con un amigo que había sido operado recientemente y al preguntarle de qué le habían operado y contestar este algo apurado que de la próstata, ella contestó muy contenta “yo también me tengo que operar de lo mismo en cuanto vuelva a Madrid”. Nadie contestó, unos sonreían, otros  miraban hacia otro lado y el susodicho la miraba desconcertado y colorado como un tomate.

Iba siempre perfectamente arreglada y tanto su guardarropa como el de sus niñas estaban siempre a disposición de todas las tías y primas para eventos glamurosos. Otra muestra de su inagotable generosidad era que lo que comprara para sus hijas, lo hacía exactamente igual para el sobrino que estuviera con ellos en ese momento.

Ambas tenían una cosa en común, su pasión por ir de compras a Swarovski, osea Eroski, en cuanto tenían oportunidad allí iban las dos y tía Lola siempre volvía con algo leopardesco, que la apasionaba, ya fuera ropa, zapatos, bolso…cualquier cosa con dibujo de leopardo.

Podría seguir contando anécdotas e historias suyas por días, pero mejor dejar munición para posibles nuevos post.

Como veréis es imposible no echarlas de menos, ambas eran generosas, acogedoras, divertidas, fuertes y muy queridas por todos.

Un gustazo haberlas disfrutado

jueves, 24 de abril de 2014

Renovaciones

Estoy ligeramente inquieta, me toca renovar el carnet de conducir y llevo una semana sin pegar ojo.
Sé que puedo vivir sin carnet como tanta otra gente, pero la verdad es que saber que lo puedes utilizar, como que te quita un peso de encima.
Seguro que pensáis… ¿Dónde está el problema? Pues en que tengo una pesadilla recurrente desde la última renovación, donde todavía veo luces azules y blancas y me siento perdida. Os cuento.



Fui muy contenta y pizpireta a hacerme la revisión médica habitual, la prueba del equilibrio con la maquinita y la del oído fueron fenomenal pero cuando llegó el momento visión, ahí empezó mi calvario… imposible ver las letras a 3 km, que tampoco creo que sea necesario ver carteles informativos a esa distancia ¿no? Con verlos a 500 metros, ni tan mal… pero claro así no había manera…tras varios intentos infructuosos me preguntó:

-          Él: ¿usted usa gafas?
-          Yo: parpadeando coqueta “si, claro llevo lentillas”
-          Él: ¿¡puestas!?
-          Yo: claro…
-          Él: ¡¡pero si no ve nada!! Tiene que volver a graduarse
-          Yo: no… es que las lentillas no me cubren el 100% de la visión y tengo una gafas para lejos (cine, conducción…)
-          Él: ¿Y dónde están esas gafas????
-          Yo: pues en el coche, claro…(que pregunta tan absurda)


Superado ese momento dice que me tiene que hacer la prueba del deslumbramiento, yo que nunca había oído hablar de ella, le miro de lado con cierta cara de duda. Debo aclarar que iba en actitud defensiva porque me acababan de contar que había habido ciertos abusos en estos reconocimientos con algunas chicas, que habían terminado haciéndolas una revisión un poco atípica (en ropa interior), con la excusa de la revisión médica completa, vale que debían ser almas cándidas pero hubo varias… y a mí me sonó rara dicha prueba. Me relajé al ver que no me pedía que me desvistiera pero seguía un poco mosca, cuando enciende un foco enfrente de mí a unos 100 metros con unas dimensiones escalofriantes, el diámetro debía ser de un metro, sin exagerar. Tras el fogonazo me dice, “cuando vuelva a ver me avisa”, pasaban los minutos y yo seguía entre luces azules y blancas que me atacaban sin cesar y oigo en la lejanía “¿¡todavía no!?” en un tonito un poco repelente, así que tras la tensión acumulada contesté airadamente : “¡ no existe un foco de estas dimensiones ni en un OVNI del tamaño de Guadalajara!” , todavía no sé si se lo dije mirándole a él o a una ventana ya que era incapaz de centrar la vista hacia ningún lado.


Al final entre refunfuños me entregó el carnet pero confieso que tuve que estar haciendo tiempo antes de volver a conducir para adecuar la vista a la luz exterior que en intensidad era muy parecida a la del OVNI.

Mientras me dedicaba a investigar en que centro le habían dado a mi padre su última renovación, para utilizar en caso extremo la amenaza por haberle dado el carnet en sus condiciones, me llegó una carta de la Mutua Madrileña ofreciendo a sus asociados el Servicio Integral de Renovación del Carnet. Imagino que a sus mutualistas no les harán el feo de negarles dicho documento así que he vuelto a recobrar el sueño. Espero que no tengan la prueba del deslumbramiento ya que no la hacen en todos los sitios. Ya os contaré en que acaba esta odisea.

Otra faceta importante en este escabroso proceso es… ¡la foto! Parece algo vacuo y sin importancia, pero es que dicha foto te va a acompañar durante 10 años y lo peor es que si la va a ver alguien ese será siempre un policía o un Guardia civil y eso si que no. Las fuerzas y “cuerpos” de seguridad del estado deben verme siempre IDEAL. Es una máxima en mi vida, por ahí si que no paso…

Cuando me renové el DNI tuve suerte y como nos atendía una chica policía simpatiquísima, admitió unas fotos de carnet ideales de algunos años antes, pero en La Mutua te hacen las fotos ellos, así que me tendré que arreglar y pintar como para una boda (pero sin tocado) tras varias sesiones de rejuvenecimiento y cruzar los dedos. En estos momentos no sé porqué pero estoy viéndome reflejada en mi madre.

A veces me doy cuenta de que le doy demasiada importancia a algunos temas como este de ahora, sobre todo cuando hablando con mis amigas me entero de que Raquel por ejemplo, no sabía que el carnet de conducir se renovaba y no lo había hecho en su vida desde que se lo sacó. O como una ex compañera de trabajo que salió de una ITV encantada de la vida con ese taller que le puso el coche al día tan rápido y tan barato… ¿cómo puede alguien con coche no saber que es la ITV o que el carnet de conducir se debe renovar? Me muero de envidia por esa despreocupación, tranquilidad o falta de atención sobre temas tan cotidianos y que están en boca de todo el mundo, me quedo perpleja…


Lo único que saco de bueno de todo esto es que ya me darán el formato nuevo, tipo tarjeta, y me desharé del antiguo de cartulina rosa que no cabe en ningún billetero y es cutre e incomodísimo.


miércoles, 23 de abril de 2014

Energía familiar (cont.)

Por petición de mis lectores voy a hacer una ampliación del post anterior.

La verdad es que han sido unos días de emociones fuertes desde el principio, la mañana siguiente a llegar, mi hermano Javier participaba en un programa de radio y tuvo unas emotivas palabras para la familia y para mí. Me sentí importante y glamurosa, que hablen de una en la radio no es moco de pavo ¿no?. Cuando al día siguiente me volvió a nombrar no me afectó tanto, como que ya estaba acostumbrada, era lago normal en mi vida… ¡qué rápido se acostumbra uno a la fama!

Después de este subidón quedo con mis primas Tarrío para tomar el aperitivo y celebrarlo. Estaban Ana, Chiqui y Blanca con sus hijos, a los que tenía muchas ganas de ver ya que viven en Cambridge y nos vemos de Pascuas a Ramos.


Tanto Nathan como Juan son unos bellezones que van a romper corazones en breve y además los niños más educados del mundo, unos soles a los que ya echamos de menos. Como a la llamada familiar nadie puede resistirse, también aparecieron las Leonores y como remate de fiesta apareció el soltero de oro de Santander, Lalo ojos azules. Chiqui nos puso al día de sus conquistas y yo creo que entre que sólo éramos chicas y Chiqui no paraba de vendernos sus bondades, empezó a tener prisa por salir de allí y nos regaló poco tiempo con su presencia.

Es verdad que todavía quedabann muchas cosas por comentar del día de la alubiada, así que allá voy:

Antes que nada quiero agradecer, si no lo he hecho ya, a Chiqui que haya cogido el testigo de su madre para hacer de gallina clueca de esta nuestra familia. Gracias Chiqui por las alubias que estaban de muerte y por la organización. Si no me equivoco creo que lograste juntarnos a 42 entre tíos, primos y sobrinos. Una gozada, la verdad.

No puedo dejar tampoco de mostrar gratitud a Alfonso por abrirnos las puertas de sus instalaciones, incomparable spa en Cantabria, para la agotadora labor de intentar rejuvenecer a mi familia y la califico de  laboriosa porque era imposible que mientras les hacía la sesión, siempre muy profesional, se mantuvieran calladas y sin reírse. ¿Quién conoce un spa en el que el personal deba mandar callar a sus clientes?

Gracias a que contábamos con Gabi y su farmacia pudimos superar los malestares familiares que no eran pocos… catarros, dolores de cabeza, anti gases para la descontrolada ingesta de alubias e ibuprofenos a tutiplén.

Fuimos recibidos por Cucu  que para mi gusto iba excesivamente vestido para la ocasión, los demás a su lado no éramos nadie. Cuando le comentábamos que iba muy elegante nos hizo saber que llevaba “hasta calcetines negros”, cosa que podíamos constatar de inmediato, tan sólo bajando la vista a los pies ya que llevaba bermudas…



Otro de los momentos culminantes del día, fue una vez más el protagonizado por el gran diseñador gráfico de la familia, Iñigo Ramos. No sé si os habéis enterado de que Chiqui tiene un puesto en el mercadillo de Tetuán que se llama “Lola Importa”, Lola por tía Lola la mayor de las García de Lago y su madre, pues bien, el diseño es fabuloso y nos encantó a todos, Lo publico para que podáis apreciarlo en todo su esplendor. Una vez más te has salido, Iñigo ¡enhorabuena!

Sigo insistiendo en que se parece muchísimo a Gabriela 

Tuve la suerte de encontrarme con una de mis múltiples dobles en esta reunión familiar, no era María Suelves como en otras ocasiones, gracias a la sesión de rejuvenecimiento del día anterior, esta vez era Elsa Pataky. Aunque me apena decirlo hubo un momento de mi vida, con 15 años, que un amigo de mis padres, estaba empeñado en que era igual a Bo Derek… ni más ni menos… y quería que me llenara el pelo de trencitas como ella. Aquí fue donde empecé a desarrollar el sentido del ridículo que tanto me ha martirizado en mi juventud. Aunque ahora en la lejanía, no me digáis porqué... si que veo cierto parecido…¿qué opináis?



Puedo decir con orgullo que hemos madurado, vale, puede que  más tarde que temprano, pero el caso es que después del estupendo aperitivo de Leonor y el queso picón de los Ramos, todo ello bañado por la cerveza de los Ceruti y el vino de los tíos, comimos alubias hasta el hastío y cuando empezamos a hacer la digestión, Cucu se puso manos a la obra y nos agasajó con una parrillada de chorizo, morcilla que finalizamos con los percebes de Pablo, y lo más admirable de todo esto es que ¡¡nadie terminó beodo!! Y mira que a esta familia nos gusta disfrutar de las bebidas espirituosas sin hacer feos a marcas, tipos o graduación…

Momento siesta/digestión de los señores al sol.

También es verdad que no sabemos quedar para comer sin terminar cenando pero no miento si digo que ha sido una de las reuniones más divertidas y tranquilas de las hechas hasta el momento. Insisto una gozada.


La vuelta a Madrid fue menos dura de lo esperado ya que esta vez lo hice en buenísima compañía y no tuve que utilizar blablacar. Me acoplé en el coche de Elsa y Nacho y fue fantástico, de Santander a Burgos cabezadita acunada por Pablo Alborán, parada en Sotopalacios para comprar morcillas y de camino a Madrid, relato de mi vida para que Leticia pudiera ubicarme, mientras ellos dos engullían pipas desenfrenadamente. Chicos espero que se cumpla lo de vernos más en Madrid.

Elsa Pataky y Nacho, el rompe corazones.

Con esto creo que no me dejo nada en el tintero y aviso desde ya... familia no puedo hablar de todos vosotros en cada post porque sino no tendría descanso... tened piedad de mí...

lunes, 21 de abril de 2014

Energía familiar

Después de unas renovadoras vacaciones de Semana Santa en las que he disfrutado muchísimo, aquí estoy de vuelta.

La aventura empezó haciendo el viaje como pasajera de blablacar, el conductor era muy simpático y entretenido pero yo que iba con la intención de dar una cabezadita me encontré de copiloto y sin posibilidad ninguna de esquivar la charla, todo iba bien hasta que hablamos de Ucrania… no sé si os mencioné que el conductor era ruso… noté cierta tensión cuando me intentaba convencer de que los militares estaban allí desde hacía años y que por tanto no sabía por que se le daba tanta importancia, pero se le torció ligeramente la cara cuando le comenté dulcemente que me parecía raro que se pasearan en tanque por las calles… al final quedamos en tablas al decidir que como siempre se trataba de intereses políticos y económicos y que nosotros poco podíamos hacer ahí…

Como cada vez que voy a la tierruca, veo a todos mis familiares por ambas ramas aunque los García de Lago son bastante más numerosos y bulliciosos, los Ceruti son súper acogedores y aunque no os lo creáis siempre parecen contentos de vernos, además gracias a tío Eduardo he descubierto bastantes cosas de mi abuelo paterno, Florencio Ceruti, un gran desconocido del que siempre he querido saber más.


Todo empezó cuando vi el cuadro de la hermana pequeña de mi abuelo, Mercedes Ceruti, que me sorprendió por guapa y por tener el distintivo de esa familia, unos ojos preciosos. Me enteré de que al ser la única chica, era la preferida del abuelo y que cuando volvió de su viaje a África le trajo un mono tití del que no se separaba, bueno… y de algunos secretillos sobre los que seguiré indagando. Para empezar tengo pendiente leer el libro que escribió “África la virgen” y que ya se ha leído casi toda la familia menos yo.



Descripción que hacen de mi abuelo como nota aclaratoria del autor:
Periodista, aviador e hijo del Barón de Peramola, alcalde de Torrelavega.







Hemos tenido unos días buenísimos, con sol y temperaturas estupendas, una tarde incluso estuvimos en la playa pero aún así fuimos incapaces de saltarnos el chocolate con churros de Aliva. 

Gracias a la alubiada organizada por Chiqui para que nos reuniéramos todos en casa de Alfonso Tarrío, nos hemos puesto al día y nos hemos enterado de que Lis está a régimen y pasea casi todos los días, que Chiqui tiene un súper puesto en el Mercadillo de Tetuán, que yo tengo una máquina mágica que rejuvenece, que los ricachones de la familia están en Martinica y que varias primas no son ni gordas, ni frioleras, ni antipáticas… ante todo esto ¿cómo no voy a volver feliz?

Leonor siguiendo a Javier después del tratamiento rejuvenecedor

Todo esto bañado de recuerdos de nuestra juventud, al entonar las canciones que mi madre adaptaba a sus sobrinos Ramos y los cánticos que nos hacía entonar bajo la lluvia, dedicados al sol.

A Macarena le cantaba la siguiente:
“Y se oía, cada día, a Luisaso que decía…
Si Macarena se fuera con Cai,
La seguiría por tierra y por mar…
Que si por mar en la lancha Ceruti,
Que si por tierra en la bici de Juan…”

También recordamos entre risas uno de esos veranos nojeños que llovió, llovió y volvió a llover, así que mi madre para entretenernos a todos nos ponía las katiuscas y los chubasqueros y colocándonos en fila debíamos entornar “Oh, Astro Rey” arrodillados adorando al “invisible” sol para que saliera. Podíamos tirarnos así horas convencidos de que gracias a nosotros saldría el sol y podríamos ir a la playa ¡¡Bendita inocencia infantil!!

En resumen han sido unos días estupendos y vuelvo feliz pero con algún kilo de más ya que comí en casa de los Ortega de donde es habitual salir rodando por las cantidades ingentes de deliciosa comida, aunque mi prima Mercedes esté esquelética (todavía no he descubierto su secreto); también hay que sumar la merienda en Aliva a la que nos invitaron tía Malen y Mercedes prima con las que nos reímos muchísimo; los aperitivos de cañas y rabas con las otras primas; la alubiada con todos los García de Lago y las exquisitas cenas de Ana cuñada a las que soy incapaz de negarme, sólo lo conseguí un día…


Así que hoy, a la cama sin cenar.